jueves, 3 de enero de 2008

Kasa Lxs Gatxs: cuando vivir es un lujo, ocupar un derecho

Foto gentileza: Kolectivo Utopía Acrata Liberario
Seis años atrás, un grupo de chicxs decidió romper el candado de una casa abandonada en la calle Colombres 880, en barrio San Martín, Córdoba, Argentina. A partir de ese momento, sus vidas se transformaron, y sus cuerpos se vieron afectados por las múltiples acciones llevadas a cabo. Decidieron formar un colectivo de producción, un movimiento capaz de generar nuevas experiencias y nuevos aprendizajes. Se puso en marcha un centro que continúa siendo una herramienta política, cultural y social.

Las decisiones en el colectivo fueron un reto ya que, como explican lxs chicxs, “en el contexto de una sociedad patriarcal, capitalista, individualista y egoísta que nos aliena como personas, los cuerpos y las elecciones son un desafío constante y conflictivo de denuncia y respuesta. Resulta imprescindible mirar el afuera desde adentro para desafiar contradicciones, aceptándolas, discutiéndolas, destruyéndolas; además, abrazarse para que las respuestas se transformen en propuestas y estas en acciones tangibles”.

Por otra parte, uno de los aspectos más interesantes del colectivo es que, a partir del diálogo, los vínculos y la puesta en común de sus integrantes, se creó un centro cultural y social. Se comenzó a trabajar en la producción de una panadería (como forma de autogestión), de una biblioteca popular, de recitales, en la creación de un ropero comunitario y en ciclos de cine y talleres artísticos. Pero lo curioso de las actividades en Kasa lxs gatxs es que se planteó un esquema horizontal de aprendizaje, libre de rangos o jerarquías para permitir democratizar la palabra. Por ejemplo, en los talleres artísticos, sólo existe alguien que funciona como guía y que, a través de la interacción, aprende de todos los que participan en el taller.

Conflictos

Sin embargo, no todo fue tan fácil para Kasa lxs gatxs. Durante el transcurso de estos seis años soportaron intentos de desalojo, allanamientos, intimidaciones por parte de los CAP y de matones que amenazaron su espacio de creación. Es por esto que los chicxs ven al estado como un ente represor que constantemente amenaza con avasallar el colectivo. Por estas razones, decidieron llevar su lucha a todos los lugares que se podía, con otros colectivos, personas y vecinos del barrio.

En resumen, en un lugar que fue una casa abandonada, un resto estatal que esperaba el remate, y que podría haber terminado en la construcción de un shopping o de un edificio que territorializaría aún más el paisaje del mercado, los integrantes y participantes de Kasa lxs gatxs trabajaron en ese resto para la constitución de un centro cultural de participación comunitaria. En palabras de Toni Negri: “Se trata de imaginar y construir un sistema colectivo de comunicación en el que estarían excluidos lo privado y lo estatal. Se trata de construir un sistema de comunicación público basado en la interrelación activa y cooperante de los sujetos. Se trata de unir comunicación/producción/vida social en formas de proximidad y cooperación cada vez más intensas.”


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